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viernes, 1 de noviembre de 2013

Sister

Today I bring you a poem written in English which, as a matter of fact, is one of the many stories my grandmother told me about her harsh childhood in Castile, picking up saffron with her sister in October, walking barefoot and dressed with potato sacks. Laurie Beth Clark was kind enough to include it in her collective project Ossuary, which has been on display at the University of Tennessee Downtown Gallery in Knoxville for the last month.
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Hoy os traigo hoy un poema en inglés que es, en realidad, una de tantas historias que me contó mi abuela sobre su durísima infancia en Castilla, recogiendo azafrán con su hermana en pleno octubre, descalzas y vestidas con sacos de patatas. Laurie Beth Clark tuvo a bien incluirlo en su proyecto colectivo Ossuary, que lleva un mes expuesto en la University of Tenesse Downtown Gallery de Knoxville.

More on Ossuary here/Más sobre Ossuary aquí:

http://ossuaries.wordpress.com/about/

Here is the poem/Aquí está el poema:

Sister

Barefooted
I said sister are we done yet
not quite she said the basket
despondent on our back
clouds stalking the light
as we bend down to pick flowers
our feet sliced open blood burning
we have been trudging
the land for hours have we not
are we not done sister said I
but she my older sister
who’s six years old
does not answer instead she
takes my lips with her fingers
pinching them shut

only when the light starts
to sink meekly do we carry back
our baskets full of saffron
to huddle together in the barn
dressed with potato sacks
why everything I tell you
of those days is true son
but be careful to always
keep to yourself a little more
than what you tell

(Fotografía de Laurie Beth Clark)


(Fotografía de Laurie Beth Clark)


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domingo, 30 de octubre de 2011

Amapolas y cuarteles de invierno

Vuelvo tras un fin de semana de retirada en estos mis lóbregos cuarteles de invierno en Madison para traeros una de mis mejores poesías y calentaros, o eso espero, un poquito el corazón. Cuando la escribí sabía que iba a viajar a EEUU para estudiar un doctorado pero no sabía que viviría en Wisconsin, simplemente abrí un mapa (digital) y busqué un número de carretera comarcal compartido entre mi origen (soy castellano por parte de madre y andaluz por parte de padre) y destino. Al final resulta que, al hablar del potencial de la poesía para prever mundos posibles, Aristóteles llevaba razón...


¿Qué es una amapola?


Cuando la conocí supe al instante,
ella me lo confesó,
que su flor preferida era la amapola,
no la amapola que se doblega en un cuenco de barro,
de pistilos azufrados,
la cautiva del acuerdo tácito con los hombres,
“si me ofreces en exequias tus hojas
yo perpetuaré tu estirpe,
aunque la polis olvide tu nombre,
tú, amapola, no has de morir”,
no, esa no.

Ella prefería la amapola
que crece junto al arcén de la comarcal 110,
de camino a Guadalajara o Wisconsin.
Una túrgida mata que se enrolla en la guadaña
que amputa, de cuando en cuando,
los brazos o el cuello a motoristas incautos.
La prefería así, ella me lo confesó,
y yo tuve por bien lo que dijo
que era una amapola,
creí en su idea con la naturalidad
de un hombre que mira alucinado
hacia el pasado,
que sabe en consecuencia
lo que le espera más adelante:

la pugna por expresar
lo que es y no es una amapola,
de defender ante otros su idea
y probar que sólo florecen junto al arcén de dos carreteras
y en ningún otro lugar,
que la profusión de palés holandeses,
su calculado tráfico de esclavas
no es garante de nada,
ni sobre la idea de la amapola
ni sobre nuestro amor por ella,

El hombre, alucinado, tendrá que demostrar
que cuando ve en los escaparates
de una librería de viejo
una litografía que muestra
un diagrama de las exequias
practicadas por chinos que se enamoraron de la idea del opio
no siente la idea de la amapola.

Que cuando camina por un descampado
y pisa una amapola
no siente pena por la planta,
pues no era lo que pretendía ser,
sino ilusión y fuga de una idea preconcebida
que se parecía, en cierta manera,
tanto a él:
ambos fueron engendrados en la comarcal 110
y nunca supieron quién les legó en origen
su suerte de alucinados,
de amapombres que se preguntan
qué es una amapola.

("¿Qué es una amapola?" first appeared in PEN International Magazine, vol. 59, nº 1, 2009 [UK])


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sábado, 7 de mayo de 2011

Onírico


El último sueño
me ha dejado horrorizado.

Con el agua hasta las rodillas,
a mi alrededor, mis compañeros,
sufrían los primeros indicios de hipotermia,
sacudían con vehemencia su cuerpo…

Propinando patadas desesperadas a los machetes de hielo
parecemos arañas crepusculares defendiéndonos de la escoba.

Yo les grito no os mováis, cerrad los ojos, les digo,
pero no pueden controlar los espasmos,
cercados por el agua,
nuestro cuerpo pierde calor con una rapidez pasmosa,
yo les hablo: no os mováis, manteneos vivos.

El único salvavidas fue para la niña,
esto no puede durar más de media hora.

Frente a mí, en el lado opuesto de la balsa,
un viejo se apoya sobre el costado,
con la cara mirando hacia el cielo eutanásico
que nos llueve y desborda de licor su boca.

El choque de temperatura le causó un infarto,
en su estertor boqueaba como un pez en un cubo de playa,
hasta que emitió un gemido ronco y grave
y su última tos hizo estallar nuestros tímpanos.

Un hombre lo lanza ahora al agua
y con una mueca de asco
se lame los dedos azules.

Azules porque hemos practicado durante horas
la papiroflexia de formar una copa
con las palmas de nuestras manos
para dar de beber al gigante Pacífico
el agua que sobra en esta balsa;
eso le he dicho a la niña.

Ella llora y asiente a ratitos.
Yo tomo a cada poco sus manos
y las froto, como hacía mi padre;
pero no, yo no soy su padre.

Nos hemos alejado lo suficiente como para no ser
arrastrados por la corriente hacia el fondo:
vemos hundirse el acorazado mastodóntico que nos protegía.

Nuestra balsa de plástico, empática,
va hundiéndose reposadamente bajo nuestros pies
hasta que el amanecer nos encuentra flotando
y yo aflojo los músculos,
exhalo una parrafada de aire.

Me hundo mientras veo a mis compañeros
pataleando en la superficie como crisálidas,
inmensamente bellos.

Desciendo hacia la oscuridad más absoluta,
respirando agua con normalidad
y trato de apartar las algas que se enredan en mis tobillos,
pensando:
“Si al llegar al fondo sigues enredado
estarás perdido…no podrás caminar”.


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sábado, 23 de abril de 2011

Ya no juego


Dedos rosados
raspando corteza
mientras en el centro
crecían los espesos anillos
por esas otras veces cuando
por años nos amábamos en otros;

era un juego amable,
era bello lanzar piedras de ayes y olvido,
¿no es cierto?

Pero ah, mi rayuela es otra,
sin tierra a la que arrostrarme,
sin casillas numeradas,
sin un itinerario que me mande a morir al cielo;
antes de ti no tengo destino.

Era bello lanzar
prótesis de nuestro cuerpo,
comer pato laqueado
todos los días
y desparramar cápsulas brownoideas
sobre páginas de papel en blanco,
cuando hace años,
recordarás,
empezamos a jugar
reciennacidos
con piedras del solsticio.

El tiempo sigue siendo
la trayectoria descrita por la piedrecita
cuando cae sobre la primera casilla,
tábula rasa,
como tu pelo ahuecado por mis
bramidos de animal herido,
mientras respiro por última vez.

No puedo decir que no hubiera
benevolencia
o premeditación
en su trayectoria,
en esa piedrecita
que me precipitó hacia ti
con los ojos ardiendo aún
por el verdor del torno.

Hasta ese día habría asegurado
que el agua tenía el sabor
y la consistencia de una espuma pretérita,
un rastro de coníferas y agua de Valencia,
un brillo afrutado por más de dos estrellas.

Recordamos nuestro sabor
el primer día que nos besamos…
tú sólo sigue contando anillos.

("Ya no juego" first appeared in Revista Anonimato nº4 (http://www.revistaanonimato.es), July 2014, [Spain])

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sábado, 16 de abril de 2011

Poema de la muerte


Un poema que hable de la muerte
es un toro dando cornadas contra un charco.
Es nada, absurdo.

¿Cómo afrontarla?
Escupiendo sobre su busto de silencio,
preguntándome porqué se veda la plática de los que se difuminan pluscuamperfectamente.

Me importas poco, che.
Yo seguiré de energía y recuerdo
y también olvido.

Serás el descanso perfecto
en un fumadero de opio.

Sólo espero poder mirarte,
frente a frente,
saber que llegas,
implacable.

Yo quiero una muerte estúpida,
nada solemne,
un fundido de plomos que me reste importancia,
una maceta que caiga silbando de una cornisa,
y poder mirarte,
frente a frente.

¿Me escuchas? ¿Quién te teme?

¿Quién teme a la muerte?


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sábado, 9 de abril de 2011

QWERTY


Poseo un cuerpo:
piernas redondeadas por capas sucesivas de grasa,
glóbulos oculares con un alma atorada en la pupila oscura,
muñecas y dedos hipertrofiados de teclista.

Poseo recuerdos:
un polvorín de amantes supurando,
y letras impresas que zigzaguean por canaletas que gotean
de cuando en cuando
impelido por mi propia voluntad.

¿Qué materia demencial
compone la entropía de mi deseo?
desenamorado de la tierra y aún aún
despierto, abro los párpados, rasco las legañas y me yergo.

Felicidad.

Polisémica homófona de remembranza hiperrealista porque
Sol las mismas listas
Agua arden hoy en el hogar
Tabaco y caen gotas de zinc sobre
Amanecer la estufa en el centro del salón
Hilanderas muertas y parecen piélagos de hielo suicidándose
Determinismo contra el alquitrán en un éxodo
Cáncer de energía cinética tal que
Ante Alguien se vio
Dios obligado
Sol a
Polisémicas homógrafas de intervenir.

Finitud:
palabra escrita mediante
unos bloquecitos fijados a una terminal que leen
"QWERTY",
bloquecitos que suenan como un clave bien temperado,
como el nombre de un poblado moscovita.


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sábado, 2 de abril de 2011

El mundo feliz


Estado de Bienestar
Amor libre
Democracia directa
Psicopatología y otros incunables
Libertad
Armas de destrucción masiva
Hombre-masa
Falansterio
Darwin
Soma

Autoerotismo Teocracias y demás filantropías
Unicidad del hombre Dictadura Real Decreto
Seda vaporosa Combustible nuclear Cerveza sin alcohol
Diuréticos analgésicos y tranquilizantes Ojo por ojo
Mecenas y gerifaltes de Repúblicas Bananeras
Homme comme il faut Resurrección de la carne Soma

La dicta blanda del tiempo Verborrea universitaria
Pica Mercenarios a sueldo Reediciones y recopilatorios
Altruismo Legionarios de Cristo Comunismo Regeneracionismo
Muerte plácida ¿Instigado o seducido? Oropeles o andrajos
Nadie es perfecto Soma Desarrollo sostenible Creacionismo
Soma Viajes con Encanto Menosválidos Te quiero
Desgravaciones y gravamen ético Gran Hermano
Nazi Tribunal de Justicia Internacional Postura conciliadora
Libertad igualdad legalidad Soma Ismo Utopía y otras astillas del alma

Caminar solo por la ciudad Inyección letal
Cohorte consorte o enlace Aprehender a vivir solo
Condonación de la deuda estipendio o inanición
¿Ministerio de la Guerra? Laissez faire laissez passer
Ron añejo Quantum poético La verdad os hará libres
Insomnio provocado Posición irreconciliable Status quo Soma Soma
Estrellas del balón Estrellas del cinematógrafo Estrellas del firmamento
Soma Sueños Yihad Ridículas pretensiones
Capital social Telón de acero Decadencia del Viejo Continente
Direcciones cardinales Alá es misericordioso Cristo es misericordioso
Involución retroceso y retroactivo Feedback
Evanescencia y espiritismo Soma Neo-Colonialismo
Gladiadores a sueldo OVNI Mitos urbanos Swingers Familia nuclear
Acupuntura y medicina natural No hay vagabundas
Tratados de No Proliferación Nuclear
Encíclicas Dios juega a los dados con el Universo Soma
Guerra preventiva Derecho inalienable a la vida
Soma Verdad Soma Mentira Soma Relativismo
Soma Soma Soma El mundo feliz Tres palabras.


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