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miércoles, 16 de noviembre de 2011

You Gotta Love Short Shorts

So, here is the first short-short of the short-shorts book I might write someday... Enjoy.

A mist came over my eyes

A mist came over my eyes as I went past the twenty-eighth floor in time to catch a glimpse of the naked woman who picked up the shower head, turned the water faucet on, and aimed the steady flow of steam and silky streaks of argentine water towards her breasts. Then, at a leisurely pace, she pushed the jet against her long neck and all the way around it towards her nape, goosebumps rising throughout her skin as the water rose ceremonially, soaking the short pixie hair-cut she got recently, together with her divorce and a new lover. More a self re-fashioning than a fashion statement. The hair-cut, that was. Even if the pizzazz of that first fling had worked miracles on her skin tone, truth be told, she missed her husband: his reliability, his calm analytic take on life. 


A few days ago, a mutual friend had dropped a remark. Words like “desolate”, or even “haggard”, were used. She didn’t give it much thought. Perhaps she should call him after all, she said to herself, brushing her face under the steaming water, reaching out for the shampoo bottle with her eyes still closed and missing it by inches, toppling it with the back of her hand so it slipped out of the metal rack with a muffled thump. 


She picked up the bottle and squirted a splurge of crimson goo on her left hand, cupped as if to pick up rain, or a pocket-sized man, thinking: I should ask him to drop by sometime. 


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domingo, 16 de octubre de 2011

Lizardly Sundays

Yet another Sunday spent replicating amid the deluge... this erotic lizard needs no self-explanatory blah-blah, here it goes:

Lizards in the Sun

We lie like lizards in the sun,
brood descendants,
replicate amid the deluge,
repopulating grammars,
but every night I,
lucid,
tack your shadow
against the receding wall 
of a crumbling sky,
tack your
orgasms
as they crest
and ebb,
clear
like
ripples
reddening
my upturned mouth,
flicker of light
that’ll soon
down
to
null
in
one
single
streaming
tangy
line
of
desolate tremors with your pummelo snail metallic taste.

("Lizards in the Sun" first appeared in the now defunct collaborative online journal Dictionarybydefault (2008) [Germany])


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domingo, 2 de octubre de 2011

Interrogantes

Si hay algo universal en la experiencia humana, además del tabú del incesto, que diría Lévi-Strauss, es sin duda, la de interrogar y cuestionarnos a nosotros mismos y todo aquello que nos rodea.

Algunas de las preguntas que ahora mismo me acechan, para que entendáis mejor la encrucijada de mi subjetividad, son: ¿por qué le gustaban tanto a Neruda las listas? ¿y las mucamas? ¿por qué se demora tanto en salir el café? ¿cómo es posible que esté escribiendo una poesía en inglés sobre mamporreros argentinos que, para más inri, es una ristra de haikus, con un programa de la CBS sobre la prohibición sonando de fondo, todo ello sin perder el hilo? ¿cuándo dejaré de soñar que fumo? ¿cuándo recibiré mi primer cheque como escritor? ¿qué hago que no estoy acampado en Wall Street, arengando a los indignados con mis poemas más anticapitalistas? ¿por qué no vivo en Buenos Aires? ¿por qué soy más torpe que un elefante en una cacharrería? ¿por qué publico en un blog poesías que nadie lee y las bautizo postesías? ¿dónde, por piedad, decidme... dónde está mi zapatilla?


Ámbar gris en el Bósforo

                       A Orhan Pamuk, el gran interrogador


Se dan, en nosotros,
sucesos inquietantes,
un preciosismo de los ademanes,
un vértigo de atracciones,
una confusión, prefigurada, de las partículas,
un amor uterino por
la energía y su tránsito
por nuestro cuerpo
que mientras no cesa,
aun si la abandonamos,
nos hace inmortales.

En nosotros, confabulan
el carbón y el brazo, el pecho
y la minuta, el traje
y la sed, la poesía
y la risa, el amor
y los calcetines.

¿Cómo llegó hasta aquí
esta masa gelatinosa, informe,
veteada de manchas negras?
¿Qué corriente improbable
llevó este ámbar gris al Bósforo?

("Ámbar gris en el Bósforo" first appeared in Vulture Magazine, Sept. 2010 [Spain])



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domingo, 18 de septiembre de 2011

Algresabía

Siérvito. Hai coraceos i coraceos. Hai quifen farpluya qui hai más coraceos qui lungurranzas. Lus hai instélditos, insúfridos, putumelos i trancalices. I pampumén lus hai lóbregos, coraceos en lus qui ul méramo pululur de sus abocales hornacinan nus, jitanstróficamente, i de lóbregos fizunte nus lúgubres i archoprostes. Agumenón, quendo sapos nus frunce un tessis coraceos i en ul Misimifú Oreste france une frijumpa dul refajo: bachini de lugubricasiones herzambros, le estivabalidad prumperá, fustia entunzes ¡frenexiámenos con pustesías! ¡algresabía, herzambros! ¡algresabía!

Taba
                  A Julio Denis

De nuestra juventud,
que fue la vuestra,
todo os lo debemos.
La taba, hueso astrágalo de rumiante,
daba culo o suerte
y en raras ocasiones,
pinino,
¡Y cómo gritábamos entonces!
¡La victoria del juego!
En la paridera, el queso
era un espacio trazado
para gloria
de ese otro mundo
inclusivo,
reglado,
justo,
sacro.
Nosotros jugamos a otros juegos pero,
¿cómo podríamos olvidados?

("Taba" first appeared in Vulture Magazine, Sept. 2010 [Spain])


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jueves, 28 de julio de 2011

Cerrado por vacaciones/Closed for vacations

Cuaderno Americano... ¡también se va de vacaciones en agosto! Manden ditirambos loando su ausencia al e-mail, por favor, y los publico todos, junto a una réplica mordaz, cuando abra otra vez el chiringuito postésico.

American Notebook... also goes on vacation in August! Please send laudatory dithyrambs singing its absence via email and I'll publish all of them, together with a scathing riposte, once I reopen the postetrych chiringuito (no, "stall" and "kiosk" don't capture the essence of the word)


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lunes, 11 de julio de 2011

Más poesía desde Buenos Aires

Cuaderno Americano vuelve a hablar español tras un par de semanas muy anglosajonas y las instantáneas de Buenos Aires se suspenden indefinidamente: me queda ya poco tiempo en la Argentina y otras tareas me reclaman…

Pero hoy os traigo algunos de mis poemas favoritos, que hace poco publicaron mis amigos de la revista Movimiento Paroxista (http://movimiento-paroxista.jimdo.com/revista-de-literatura/), un esfuerzo de los estudiantes graduados de la UNAM de México, la UAM de Madrid y UNC at Chapel Hill.

Primero de todo, una pequeña explicación:

El primero de los poemas, “Iniciático”, es un ejercicio de ekphrasis, bellísima palabra griega que remite, sencillamente, a la dramatización escrita de una imagen. La dramatización tiene en este caso como referente una fotografía que da fe de la visita de Alfonso XIII el 3 de junio de 1927 a los Altos Hornos del Puerto de Sagunto, la pequeña ciudad industrial en la que crecí. Alfonso XIII, quien pocos años más tarde perdería el trono al proclamarse la II República, aparece efectivamente, con los brazos en ancas, en el centro de la imagen, rodeado de un séquito de notables entre los que figura Ramón de la Sota y Llano, industrial y armador vasco, dueño de los hornos, que señala con un dedo índice hacia el cielo. La idea original del poema nace de lo que considero una injusticia fundamental en la composición de la fotografía y que podría hacerse extensiva al concepto mismo de historia: ¿dónde están los trabajadores de los Altos Hornos? ¿dónde los trabajadores de la compañía minera de Sierra Menera? ¿por qué no aparecen en la fotografía?

“Olvide”, el segundo poema, nace de la indignación ante todo aquello a lo que parece abocarnos el sistema capitalista: militarismo, utilitarismo, desmemoria... Podría parecer un poema surrealista y lo es, hasta cierto punto, pero no deja de tener referentes reales e identificables. El sentido original es a veces un anagrama de las palabras (llenar de siesta/asesinar), una transformación (portaplumas/portaaviones), una simple rima (melifluas/películas, estancos/bancos), y a veces no existe relación alguna (viaje a otros perros/viaje a otros países), más allá de la ironía de ver a las personas como pulgas…

Y ahora sí me despido, ánimo en la caza de significados, merece la pena, abrazos bonaerenses, aquí los poemas:

Iniciático

En memoria de los trabajadores de los Altos Hornos
y la Compañía Minera de Sierra Menera

Ya los asistentes,
magnánimos levitas de Alfonso XIII,
prelados de Marte,
se escalonan dentro del encuadre,
preguntándose unos a otros
si aparecen o no
en la fotografía,
quizá sospechan.

Ya los asistentes,
el propio Alfonso El Triste
en el centro con los brazos en ancas
mira de perfil a
(Don) Ramón de la Sota y Llano
que viste frac impepinable,
que alza el dedo índice
hacia un cielo acético y sulfurado
como quien advierte,
mientras se ajusta el pañuelo,
que la República de Platón
cercenará regios cuellos,
que caerán sombreros de copa,
más cuando dicen que los yankees
tienen ya al enemigo en casa.

Ya los ausentes
ennegrecidos
de los Hornos Altos,
de las minas,
esperan, o no,
quizá sospechan.

Olvide

Estimado amigo, le pedimos sólo
una mínima derrama de sangre,
el silencio que afila los machetes
es litote tan cara a nuestros oídos,
comprenderá bien que los dolores
no alcanzan para llenar de siesta
nuestras enaguas de migas.

Che,
es así,
aunque el hedor de grillos ahogados
que lucharon en nuestras histerias
sea desagradable, es brea indiscutible
que alguien tiene que atiborrar
de óleo a los pétreos elefantes
y reparar algún portaplumas
que vara.

Amigo, haga ver, le pedimos sólo
una mínima derrama de sangre,
a partir de ahora, luego de pagar,
siga usted como si nada,
mejor siga viendo melifluas,
estudie posturas, nuevas caras maneras,
viaje a otros perros, pase por los estancos,
pida sésamos, mucha, mucha semilla
de ajonjolí para comprar casacas
o despertamientos si se muda a Buenos Aires,
patriae quis exul se quoque fugit?,
endéudese,
piense en la paz como en una distocia,
estudie jergas que nadie entienda,
luzca inmóviles descocados rojos
cuando el palo no aguante la vela
y si es que llega al jubileo
haga que pinta tela a lo superserialista,
no escriba, practique el maquinismo,
no lea al flaco, ni a Louis Aragon,
ése es un chabacano,
ande sin rumbo por los mapas eurítmicos
de gerontocráticas ciudades costeras,
quid terras alio calientis sole mutamus?,
no lea de la segunda estrofa
la primera y la última línea,
no piense, fornique, coma, beba,
váyase tranquilo y no se revuelva
o al menos pretenda que ha olvidado,
o no ha entendido,
todo lo que le hemos dicho
y sobre todo olvide, amigo.
Olvídelo todo.

("Olvide" first appeared in Movimiento Paroxista, nº 1, 2011, [Mexico-Spain-USA])



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domingo, 19 de junio de 2011

Poesía desde Buenos Aires

Interrumpo esta semana las instantáneas bonaerenses... y a falta de una postesía os ofrezco dos poesías: la española es de mi último poemario, la inglesa del esfuerzo comunal de Dictionarybydefault (http://dictionarybydefault.blogspot.com).

Buenos Aires snapshots are interrupted this week... and I offer instead not one but two poems: the Spanish one comes from my last book of poems, the English one from the communal effort of Dictionarybydefault (http://dictionarybydefault.blogspot.com).

We are not bystanders to life 

and 
can barely stand 
by ourselves 
slurping silence 
tongue curved 
against the palate 
funneling 
scorched sounds 
into the deep 
to find we were: 
cancer-wrought 
into being 
to find we are: 
about to be slurped by silence 
into yet another 
metamorphosis, 
knowing 
we wait
monstrous 
a sure end: 

see life, 
life passing through 
as we stand cyclopean 
untouched by a silence that barely takes on something 
knowing we are not bystanders to life: 
that life is always something 
else beyond this standing: 
something else beyond 
this primeval 
breathing: saying: forgetting 
that we can escape
that somebody will listen to 
someone must hear 
at least pay dithering lip 
to our naked disservice to love. 



Cisne Negro
A Vicente Aleixandre

El signo aquel
que alguien vino a llamar
el olvidado
lo quise para mí
porque todos repararon
en su belleza
inverosímil
y al fin nadie
pudo aprehenderlo.

Ese pájaro opaco,
impenetrable,
que tantos perseguimos,
descabezado para mayor gloria
de los sesenta,
los ochenta,
los noventa
palomos picassianos,
discípulos de Frege,
que custodiaban
los diarios
y nuestra ingenuidad.

Ese gesto
que buscaba alcanzar
la identidad,
el sentido más alto,
inmarcesible
-que alguien diría-,
de la vida,
no lo van a encontrar.

("We Are Not Bystanders to Life" first appeared in the now defunct collaborative online journal Dictionarybydefault, 2010 [Germany]; and "Cisne negro" in Vulture Magazine, Sept. 2010 [Spain])



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domingo, 12 de junio de 2011

Instantáneas de Buenos Aires II: Confieso que he cogido


Lo confieso. No he hecho otra cosa desde que llegué a Buenos Aires. No he parado de coger como un loco refocilándome sin freno en el fornicio.
Confieso que nada más aterrizar en Ezeiza cogí un par de maletas, así, por partida doble, sin pudor, dejando a medio aeropuerto con el rostro demudado y dando gritos hasta morir de frío.
Lo confieso, no lo oculto. Ya en el hostal y en flagrante ignorancia de las buenas costumbres, cogí sin más las llaves, en pleno mostrador de recepción, y sin mediar palabra me recogí en el cuarto y es que cuanto más cansado se está, mejor se coge el sueño.
Lo confieso, no envido. A lo largo de estos últimos diez días he cogido como un poseso, de todo y en todas las posturas imaginables, en sórdido follón desinhibido. Barandillas y empanadas, picaportes y manubrios, plátanos y manivelas, alfajores, subtes y colectivos. Por Corrientes o por Florida, mi concupiscencia fabulatriz nunca entendió, en cosas del coger, de vergüenza ajena ni límites psicofísicos. Confieso haber cogido en público y sin protección infinidad de mapas, folletos, panfletos y libros, del derecho y del revés, en cuclillas o arrodillado, ya fuera por necesidad o puro vicio.
Pero hoy vengo a decirles que no puedo más, que no quiero cogérmelo todo, que no quiero para mí tantas desgracias: prefiero seguir de tomo y agarro y olvido.


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sábado, 4 de junio de 2011

Instantáneas de Buenos Aires I

A poco que uno la transita. A poco que uno transije y deja que la turba de imágenes superpuestas se pose en la retina como se paladearían las corcheas de un “Té para dos” de esquina y bandoneón. A poco que las imágenes se instalan bajo los párpados e instilan la certidumbre de que ese revoltijo de iniquidades y belleza del que hemos sido testigos no fue un sueño. A poco que uno aplaza el juicio a perpetuidad y permite que Buenos Aires, esa desmedida Deyanira devoradora de correntadas humanas, lo deslumbre, comprueba que bien podría ser el amor de su vida: una porteña mestiza, pizpireta y espigada que rezuma cultura por cada poro de su piel, de los puestitos de garrapiñadas a los tenderetes de baratillo, de las mantas ahítas de ropa y baratijas hasta la esquina musgosa y el kiosco más destartalado.

Y da coraje, no se entiende a quienes juntaron el valor suficiente para ceder una matria tan bella al chantaje y la arremetida de los vampiros transnacionales.

***

Anteayer me senté a almorzar en el café Tortoni, en una mesa chica y afable, junto al cuarto pilar por la derecha. El camarero me trató con un desprecio franco y absoluto que yo no pude más que agradecer, porque me gusta la sinceridad, apurando el café con leche y la media luna con la poco convincente indignación de quien se sabe indigno de penetrar los umbrales de una cultura ajena.

Lejos de escarmentar volví ayer también, para tomar otro café con mi tía y su marido, que están también de visita en Buenos Aires: ella porque es tremenda directora y actriz, él por genial actor y dramaturgo. Platicábamos de todo un poco cuando él me explicó lo emocionante que fue sentarse en la misma mesa que solía usar Federico García Lorca en el Tortoni, cuando estuvo en Argentina allá por 1933.

Casi me caí de la silla cuando dijo que era precisamente la misma mesa en la que me había sentado el día anterior, sin saberlo, con la fotografía de Lorca velando mis espaldas. El vértigo duró lo que nuestra conversación porque cuando estábamos a punto de marcharnos me acerqué a la mesa en cuestión y descubrí el equívoco. Yo, en realidad, me había sentado en la mesa junto a la mesa que estaba frente al pilar, en la que sí se sentaba Lorca, tal y como atestiguaba la fotografía del sonriente poeta granadino.

Lo único que me consuela es esta fe irracional que siempre he tenido en las casualidades, en las afinidades electivas de la vida: Lorca no pudo sentarse siempre en la misma mesa, su mesa preferida tuvo que estar ocupada por fuerza algún día y él tomó la siguiente, la mesa chica y afable, junto al cuarto pilar por la derecha, en la que años después yo sin siquiera sospecharlo me sentaría.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lo bueno si breve...



Esta semana sólo dos pequeños poemas, no os hago perder mucho tiempo. El primero parte de Para que ninguna ola sobreviva; el segundo mi primera entrada de Twitter... antes darme cuenta de que Twitter no era serio, cambiar "handle" y fungir de solapado terrorista satírico-lingüístico durante la temporada alta de ensayos... antes de cansarme de tanta ironía en 142 caracteres y visitar Twitter ya de perdices a volovanes, muy de vez en cuando. Quizá vuelva en noviembre, por aquello de aventar frustraciones, chi lo sa.


HACIA EL OTRO

La búsqueda:

ese intentar conciliar
la neurastenia y el falibilismo
de qué, cómo, por qué y a quién buscamos
o lo más enervante,
hasta cuándo
esta búsqueda ha de durar.

HIMENEO

El espantapájaros huye hacia el himeneo del cielo con el cielo,
se eleva sobre la bandada de pájaros que devora la última cosecha de maíz.

("Hacia el otro" first appeared in Vulture Magazine, Sept. 2010 [Spain])


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sábado, 21 de mayo de 2011

Caballitos de mar


Hace poco más de seis meses que comencé mi andadura por la blogosfera y es toda una sorpresa no ya que aún publique este blog, sino que lo leáis aún, semana a semana.

Gracias.

Hoy es un día especial, también, porque os muestro una nueva faceta, una poesía en inglés, admitiendo ya sin disimulo esta improbable identidad de escritor bicéfalo o bilingüe, dependiendo de como se mire.

A “These are examples of metaphors” le tengo tremendo cariño, supongo porque surgió casi espontáneamente, aunque fuera por encargo. La he recitado ya en un par de lecturas de poesía, en Madison, y fue en realidad publicada en otro blog, bajo otro seudónimo anagramático, Mark L. Zabba: el título me venía dado por mis queridos amig@s de Dictionary By Default (http://dictionarybydefault.blogspot.com) y la entrada del diccionario me hizo pensar inmediatamente en el conocido poema de William Wordsworth que leí una vez en Edimburgo, en el que el escritor trova sobre una chica que canta y cosecha en un campo escocés, una “highland lass” que pudo o no haber visto de primera mano, en el tour que hizo por Escocia en un lejano 1803, junto a su hermana Dorothy.

El poema me recordaba el tour que hice también yo, desde Inverness a la isla de Skye y hasta el Lago Ness para luego volver a Edimburgo, en 2008. También acompañado de un amor casi incestuoso y que tenía también, como el de William y Dorothy, todos los visos de un imposible. Ese poema de Wordsworth, que dice, algo alambicado, en los dos sentidos de la palabra, tan sutil como rebuscado:

THE SOLITARY REAPER

Behold her, single in the field,
Yon solitary Highland Lass!
Reaping and singing by herself;
Stop here, or gently pass!
Alone she cuts and binds the grain,
And sings a melancholy strain;
O listen! for the Vale profound
Is overflowing with the sound.

No Nightingale did ever chaunt
More welcome notes to weary bands
Of travellers in some shady haunt,
Among Arabian sands:
A voice so thrilling ne'er was heard
In spring-time from the Cuckoo-bird,
Breaking the silence of the seas
Among the farthest Hebrides.

Will no one tell me what she sings? —
Perhaps the plaintive numbers flow
For old, unhappy, far-off things,
And battles long ago:
Or is it some more humble lay,
Familiar matter of to-day?
Some natural sorrow, loss, or pain,
That has been, and may be again?

Whate'er the theme, the Maiden sang
As if her song could have no ending;
I saw her singing at her work,
And o'er the sickle bending; —
I listened, motionless and still;
And, as I mounted up the hill
The music in my heart I bore,
Long after it was heard no more.

me sirvió para escribir las líneas “I’m a solitary reaper, singing in love” y que en realidad no aparecen en ningún lugar del poema, se mire por donde se mire, y que precisamente son por ello el corazón ferviente del mismo, porque lo que falta en el poema es el punto de vista de la joven que recoge el grano bajo la mirada absorta del joven poeta: ¿qué pensaba ella mientras la observaba ese desconocido? ¿acaso intuía la relevancia artística que su gesto cotidiano iba a adquirir? Un desconocido poeta que, según algunos críticos, probablemente sublimara en ella, en su representación en el poema, lo que había de irrealizable en el deseo que sentía por su propia hermana.

El punto de vista del objeto poético de Wordsworth se convierte en mi punto de partida, y desde la neutralidad de la voz inglesa, que no necesita de indiscretas revelaciones genéricas, que deja toda libertad al lector del poema para que desde su sexualidad, imagine; me convierto en la muchacha que cosecha, observada por Wordsworth quien a su vez canta y recuerda su propio objeto poético. Curiosamente también una muchacha… pero ¿quién tiene por qué saberlo al leer el poema? Sea nuestro secreto, nuestro silencio, pero sí, hay ahí en esas líneas una muchacha de la que estuve enamorado, y que un día me habló del ritual de apareamiento de esos animales marinos que, al parecer, llevan a cabo una bella danza nupcial, con la cola entrelazada, durante horas, hasta que la hembra deposita los huevos, fecundados, en una bolsa ventral que poseen los machos. Un baile que es puro exceso y excedente del significado, que parece innecesario desde el punto de vista pragmático y biológico. Lo que hace que me pregunte, hasta el día de hoy, ¿quién es el fecundado o la fecundada? ¿quién carga con la prole? ¿a quién pertenecen los recuerdos? Dime tú, que lees estas líneas, confiesa, en este mismo momento, si es que lo sabes, si es que es posible saberlo: ¿quién es el dueño de la herida?

El poema de Wordsworth revela, en la ansiedad de una única línea, la angustia de la incomunicación a la que nos vemos todos abocados al fin, por mucho que nos empeñemos en lo contrario: “Will no one tell me what she sings?”, se pregunta el poeta, y su formula retórica sólo halla el lugar común, el silencio sepulcral de dos siglos y de su propio poema, de tantos siglos que vendrán y nos encontrarán indistinguibles en nuestras pequeñas luchas y quehaceres diarios o, peor aún, extintos.

Quiero creer que mi poema alivia, de algún modo, ese silencio al que se suma y al que responde “nothing / nada / zilch /metaphors / is all that will ever come out of raking or writing”, para defender que las palabras no valen nada, “words are worth nothing”, en chanza explícita al dueño de los versos originales; porque en realidad las palabras que Wordsworth implora para poder entender el canto de la desconocida escocesa son también una metáfora, melancolía, saudade, “words are sadness”: tristeza del acontecimiento irrecuperable, más silenciosas que el propio silencio pero más que nunca necesarias, porque si hay una respuesta auténticamente ética hacia la literatura y el arte, esa respuesta es no sólo la admiración, la crítica, el diálogo; sino la escritura, la respuesta, el acto de representación concreto, la respuesta desafiante articulada como un puente tendido, un puente imposible, colgado sobre el vacío del ser que nos abisma.

Quiero creer que la diferencia entre un poeta que escribe un poema sobre una muchacha que cosecha, haciendo el amor con sus propios recuerdos y un caballito de mar que danza bajo las olas durante horas para ser fecundado, no es tanto una diferencia de cualidad, sino una de magnitud, dirección y evolución epigenética.

Y después de tanto divagar y dialogar, aquí, mi respuesta:


These Are Examples of Metaphors

I’m a solitary reaper singing in love,
a seahorse dancing with your memory.

These are examples of metaphors,
I don’t mean to say I’m a seahorse
or a reaper singing in love, mind you,
I speak of us in an oblique way,
I say that even if it seems that all I do is write,
my writing is also harvesting and singing,
that remembering you is identical to the mating of seahorses
you once told me about,
those seahorses with tails coiled madly in love
dancing for hours under the sea and what have you,
but you see, these are just two shabby examples of metaphors
and at the end of the day words are worth nothing,
words are sadness and the sadness I feel is nothing but a metaphor,
nothing else than not knowing that nothing, but wait…

nothing else than not knowing anything while staring emptily out of the window knowing that no-one will ever know nothing never no, let me start again…

sadness is nothing else than not knowing anything staring out of the window knowing that no-one will ever know nothing ever…

sadness is our staring emptily at nothingness and forever-naughts growing never-endingly for no purpose whatsoever…

sadness is us walking out into the void, staying out in the open, nihillistically raking up love but knowing that there will never be anything to be found, that anyone knows that nothing
nada
zilch
metaphors is all that will ever come out of raking or writing
I’m a solitary reaper singing in love,
a seahorse dancing with your memory,
but dancing and writing and living nevertheless,
thinking
someone,
sometime,
somewhere,
perhaps,
anyway.

("These Are Examples of Metaphors" first appeared in the now defunct collaborative online journal Dictionarybydefault (2008) [Germany])


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viernes, 4 de marzo de 2011

Postesía I

La idea de este blog fue desde un principio compartir poesía, únicamente poesía, con vosotros. Era una bitácora: yo la abría cada semana, hurtaba la mirada y os dejaba husmear por ahí, trastear con el astrolabio, acariciar la escuadra, palpar la red...

Cuaderno Americano es, a partir de hoy, un cuaderno de bitácora. Pierdo cuidado: he aquí una postesía, la primera postesía, que se piensa como tal, que demuestra que no soy mudo... Poesía vuelta postesía que, como toda meta-narrativa que se re-crea a sí misma, se vislumbra ridícula, absurda en la inmediatez digital, una cifra más de nuestra pérdida en extimidades desnudas. Pero la postesía es rebelde, contestataria, y cual grafóloga ciega acepta el desprecio del otro como propio, prueba de su esfuerzo denodado por ser.

Cuaderno Americano es el nombre de un poemario, mi próximo poemario, el que siempre quise escribir; decir soñar sería mucho decir puesto que él me sueña a mí, yo soy quien se ve traspasado por su rito de palabras. Aquí, un pequeño poema que escribí hace poco (y formará parte de Fotograma) y lo explica:

La lengua divierte,
vuelta jorguín:
se piensa,
te repiensa,
pondera,
lo pesa a uno
para ver si casa
consigo misma.

Esa puta lívida antropófaga del ser
se arracima en hechizos,
te abraza,
se relame a fondo,
que sí,
que le apeteces
y te vislumbra cuchifrito,
castaña asada,
sabe que no importa que hagas
por enajenarla,
para ganar la libertad de los tuyos,
porque va a hacer que todo parezca
el retorno al preámbulo del siguiente viaje,
que en realidad,
y eso siempre lo has sabido,
eres bruma:
isópata que la recuerda
para así mejor poder olvidarla. 


Cuaderno Americano es el nombre de la mentira, de una apostasía aún no fingida. Y aquí un pequeño poema, que publiqué por otras partes, bajo otro nombre, sobre qué es lo que hace buena una mentira:

Es una buena mentira si cae hueca:
vaharada alófona de incógnitos solecismos
clámide que resbala por humosos muslos palimpsestos
ínclito silbo que rutila sólo para acendrados oídos carpetovetónicos.
Es una buena mentira si sabe a murmuración pomerana:
a sangre agónica y madrugada a solas y a erotómano que escribe sus pruritos.
Es una buena mentira si alguien entiende y al entender ama y al amar llora conmigo
.

Yo soy el erotómano que os da la bienvenida a este cuaderno:
sois pocos pero muy queridos.


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